Irán por tu cuenta y en familia

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Irán es un destino que empiezas a saborear desde su elección. Sabes que los prejuicios y la falta de información chocan con lo que opinan los que han viajado hasta allí, y además por su cuenta: “Es una maravilla. Sobre todo la gente”. Pues sí, no hay matices: es una maravilla. El país y los iranís.

En nuestro caso, el anuncio del viaje nos motivó aún más a hacerlo: ‘¿Dónde vais? ¿A Irán? ¿Y por vuestra cuenta? ¿Y con niños?’ Arqueo de cejas ilustrativo y a otro tema. Los iranís son conscientes de estos recelos y sus preguntas también eran representativas: ‘¿Y cómo es que habéis decidido venir? ¿Qué opinan de nuestro país en el vuestro? ¿Os está gustando?’

‘Pues sí que nos está gustando. Y mucho’. Esa era nuestra respuesta acompañada de gestos y amplia sonrisa. Nos estaba gustando porque Irán tiene ciudades únicas y deslumbrantes, como Isfahan (por favor, qué impacto ver las mezquita al atardecer) o Yazd (su laberíntico casco histórico y las casas de paredes de adobe con sus torres del viento te enmudecen). Y nos estaba gustando también, y muy especialmente, la curiosidad amable y sincera de los iranís, que se asombraban y divertían ante una familia con niños pequeños (y además rubios) que viajaba por su cuenta y merendaba en sus parques y se bañaba bajo sus puentes.

No exagero si señalo que en ningún país me he sentido más cómodo que en Irán. Ya no por un tema de seguridad, que también, sino porque la actitud de los iranís lo hace todo muy fácil en cualquier situación. Y los niños en Irán no molestan. Nunca. Al revés. Son motivo de alegría. Y eso es algo que aquí estamos perdiendo en paralelo a la paciencia.

LA RUTA
Antes de entrar en la ruta, dos avisos: NO HACE FALTA CÓDIGO DE AUTORIZACIÓN PARA EL VISADO. Basta con llevar tu pasaporte en regla, tener un seguro médico y 75 euros. Y bueno, un poco de paciencia también viene bien. Pero nada más. No hagáis caso de las agencias de viaje iraníes, que en algunos casos son la excepción que confirma la regla y que se resisten a perder los ingresos que ese código les reportaba. Tampoco es cierto que sea mejor reservar hoteles con ellas. Yo contacté por email con todos los alojamientos y no me falló ninguna reserva. NINGUNA.

El segundo aviso: llevad el dinero en metálico. Allí no hay forma de obtener dinero de los cajeros. Y no os preocupéis por el cambio. Los iraníes te ayudan con los millones de riales que llevarás en el bosillo.

Venga, nuestra ruta:

1. Barcelona-Roma-Teheran
2. Teheran-Kashan (en taxi. 2 horas. 60 USD)
3. Kashan-Isfahan (en taxi, 2 horas, 40USD)
4. Isfahan
5. Isfahan-Varzaneh (en taxi, 1’5 horas, 25 USD)
6. Varzaneh
7. Varzaneh-Persépolis-Shiraz (en taxi, 5 horas, 80 USD)
8. Shiraz-Teheran (en avión, 120USD los cuatro billetes)
9. Teheran/Barcelona

Volamos con Air Italia para evitar escala en Turquía (no nos hacía gracia, la verdad). Y llegamos a Teherán, al aeropuerto internacional Khomeini poco antes de las doce noche. Y contad que el visado tarda mínimo hora y media. Dicho esto, y ya en situación, nos arrepentimos de haber ido a dormir a Teherán para al día siguiente partir hacia Kashan. Si no tenéis intención de visitar la capital, una muy buena opción es dormir en el Hotel Ibis, a cien metros de la terminal. Es muy caro. Pero no tanto si al reservar les decís que vuestro check in será a la una de la madrugada y el check out a las 8, por ejemplo. Nosotros lo hicimos al final del viaje, pues llegamos a Teherán a las siete de la tarde y nuestro avión salía a las 04.30 de la madrugada. Reservamos una habitación doble por 150 USD. Sigue siendo caro, pero compensa con creces si váis con niños. La distancia y el tráfico implica una hora y media para llegar del aeropuerto internacional hasta la capital.

Kashan es una ciudad ideal para tomar conctacto y conciencia de lo que te espera. Ahora bien, no es imprescindible. Y si volvieramos a empezar, buscaríamos la opción de ir directo a Isfahán (quizás en avión). El bazaar no está mal, sus casas históricas tampoco. Pero nuestro recuerdo asociado a esta ciudad se divide entre nuesto hotel, El Ehsan Historial Guest House (wooow) y las comidas deliciosas en Abasian House (la carne de camello, superior).

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Y llegamos a Isfahan. Inolvidable. Llegamos por la tarde y fuimos derechitos hacia la ‘plaza’… Habíamos leído que Nasqsh-e Jahan Square era la segunda más grande del mundo, que era un punto de encuentro social… Pero cuándo entramos, hasta mis hijos se callaron. Mi mujer y yo nos miramos apretando los dientes. Tampoco dijimos nada: delante, la cúpula de la mezquita Sheikh Lotfollah teñía de naranja el agua, el césped y los chador de las iraníes, sentadas en el césped con amigas o familiares. El rumor del agua y las sonrisas cómplices ante nuestra cara de fascinación hicieron el resto: nos emocionamos. A mí se me aguaron los ojos. No exagero. Y recordé de nuevo porque no nos cansamos de viajar.

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De Isfahan también nos llevamos el recuerdo de otro atardecer en el puente Khaju, rodeados de familias, con los pies en remojo y la emoción desbordada. También merece una visita el Hotel Abbasi, uno de los más bonitos del país y donde cada noche su jardín se queda pequeño ante la afluencia de locales y turistas que quieren probar un bol de ash, una especie de sopa de fideos con garbanzos, espinacas, alubias, cebolla, lentejas, un toque de yogur, aceite y menta. No, no le falta de nada…La digestión no es fácil, tampoco hay que engañarse.

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Y está el bazar de Isfahan, claro. Lo recorrimos desde la plaza Naqsh-e Jahan hasta la mezquita Masjed e-Jameh. Y los iraníes nos marcaron el ritmo y las actividades: un té primero, dulces para los niños, fotos con nosotros, preguntas e invitaciones a comer en casas particulares y visita final a un restaurante inolvidable: ubicado ya cerca de la mezquita: se llama Beryani Haj Mahmoud y allí los iraníes comparten mesa para probar precisamente el Beryani, un plato a base cordero picado al horno. Mi hijo mayor lo recuerda como “el mejor restaurante del mundo”.

Con la sensación de que Isfahan merece más que dos días, nos dirigimos en taxi a Varzaneh, a donde llegamos en poco más de hora y media. ¿Por qué este pueblo pequeño? Pues inicialmente para poder ir al desierto, que era una de las cosas que más ilusionaba a los niños. Pero luego también por el alojamiento: Negaar Traditional Guest House, regentada por el joven Mohammad, que con su patio central tradicional iraní y su menú gastronómico era el oasis ideal ante los 36 grados con los que, a mediados de abril, nos recibió esta pequeña ciudad. El desierto, fantástico. Pequeño, pero con dunas de todos los tamaños. Los niños alucinaron. Nosotros menos, pues no tiene la magnitud del argelino, que ya habíamos visitado, pero sin duda vale la pena.

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desierto varzaneh

De Varzaneh fuimos a Yazd, el otro punto álgido del viaje sin duda. Una ciudad marrón de adobe, con una parte vieja laberíntca y con un skyline marcado por las torres de ventilación bagdir, que captan el aire y lo conducen al interior las viviendas. Imprescindible en una ciudad de calor sofocante en abril. Importante tenerlo en cuenta si queréis viajar en verano y además con niños… La parte vieja de Yazd es para deambular y perderse. Para entrar en casas históricas impresionantes como Khan-e Lari y para seguir sin rumbo por calles estrechas donde el sol ofrece juegos de luz imposibles. Y en cada esquina, algún iraní con el que conversar a la sombra, quizás la de la su tienda o la de su propia casa.

Fuera de la ciudad vieja, la joya de la corona, en nuestra opinión, es el jardín Bagh-e Dolat, que cuenta con el badgir más alto de Irán, con 33 metros, y con unas puertas talladas y unos vitrales espectaculares. Y sí, por la noche, iluminada la mezquita y el mausóleo de Sayyed Roknaddin, las vistas de la ciudad vieja desde cualquier azotea son bellísimas.  Una buena opción, por las vistas pero también por la comida, con hamburguesas sabrosas para los niños, es la terraza del Cafe Fooka.

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Y no hay dos sin tres. Y el tercer impacto del viaje lo encontramos en Persépolis. Majestuosa, imponente, silenciosa y orgullosa, la antigua capital del imperio persa te lo pone muy fácil para imaginar el impacto que causaba en quiénes venían a ella a rendir pleitesía a los reyes. La imaginación infantil, ya lo sabemos, necesita cierto acompañamiento, pero la profusión de animales tallados en la piedra nos ayudó mucho. Un grupo de niños iranís hizo el resto y la visita fue inolvidable, con una parada final en la tumba de Artaxerxes II, que ofrece una panorámica privilegiada del complejo. Por cierto, necesaria e imprescindible también la visita a las tumbas excavadas en roca de Naqs-e Rostam y Naqsh-e Rajab. otro de esos lugares donde el hormigueo de la emoción se activa.

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Tras la visita de Persépolis, llegamos a las nueve de la noche a Shiraz, desde donde, al día siguiente, a mediodía, cogeríamos un avión para volar a Teheran, pues esa madrugada salía nuestro avión. Poco tiempo para esta ciudad, seguramente. Pero no contábamos con la sorpresa que iba a desatar de nuevo nuestro pulso: el mausoleo de Shah-e Cheragh estaba abierto por la noche. No habíamos leído nada. Por fuera no se veía más que una entrada anodina. Encima había que ponerse chaddor, lo que a mi mujer le mataba un poco. Y los niños estaban cansados del viaje de Yazd a Persépolis (más de 5 horas en taxi). Pero bueno, probemos… Cruzamos la puerta, mi mujer por una y yo con los niños por otra. Y de nuevo, silencio. Enorme, con dos fuentes centrales, el espacio se vestía de verde, naranja y turquesa debido a la iluminación de las cúpulas y su reflejo en el agua y las paredes. Se me eriza la piel al recodarlo -eso es lo mejor de viajar, que deja huella.

ALOJAMIENTOS
No tenemos queja de ningún alojamiento. Al revés, todos se alinearon con el resto del viaje: cómodos, bonitos y muy acogedores. Todos, sin excepción. Mención especial para Ehsan Historial Guest House, en Kashan, quizás el más iraní y bonito de todos. Y en Isfahan, el Iran Hotel, de estilo occidental pero con una atención al viajero superior, desviviéndose por explicarnos qué ver, cómo y por qué, y teniendo muy en cuenta que íbamos con niños. El precio medio para una habitación con 4 camas y baño propio era de 60/65 USD, pero tened en cuenta que era temporada alta

TRANSPORTE
Menos la vuelta a Teheran desde Shiraz, que hicimos en avión con Iran Air, el resto de trayectos internos los hicimos en taxi. Nos pareció el medio más cómodo para ir de ciudad en ciudad, atendiendo a que íbamos con dos niños, dos mochilas y dos trolleys. Y la verdad es que resulta economico. El coste medio es de 40/50 USD por cada 150/200 kilómetros.

En cuanto al avión, lo contratamos a través de nuestro hotel en Kashan y nos costó, los cuatro, 120 USD.

4 comentarios en “Irán por tu cuenta y en familia

  1. Muchas gracias por compartir esta valiosa información. Nosotros vamos a ir en Septiembre (dos personas). Hemos preguntado en la Embajada y nos dicen que sí hace falta el código de autorización, pero no nos aclaran si es solamente para el visado tramitado a través de la embajada o si para el visado ON ARRIVAL, como hemos leído en otros foros, no hace falta.
    Nos podéis resolver las siguientes dudas:
    – ¿con que tipo de visado entrasteis, visado solicitado en la embajada o visado ON ARRIVAL?
    – En que fechas fuisteis? abril de 2017?

    Un saludo y muchísimas gracias de antemano

  2. Hola Salvador!
    Gracias por tu comentario 😉
    Sobre tus dudas:
    Si no váis a estar más de 30 días y váis con un propósito turístico, podéis tramitar el Visa On arrival, que es el que hicimos nosotros. Como explico en el artículo, las agencias (yo no contacté con la embajada) te meten el miedo en el cuerpo, pero cuando nosotros fuimos (en abril de este año 2017) la gran mayoría de turistas tramitaron el visado a su llegada sin necesidad (ni vi que se lo pidieran a nadie) de código de autorización alguno.
    Saludos y disfrutad mucho del viaje!

  3. Hola, Javier, muchas gracias por toda la información que das, que seguro que nos será de mucha utilidad. Nosotros vamos en octubre, y llevamos la idea de ir haciendo las reservas de hotel allí con unos días de antelación. Pero estamos leyendo que está habiendo dificultades con el alojamiento. ¿Crees que sería mejor llevar las reservas hechas?. Gracias, un saludo
    Pedro

  4. Hola Pedro!
    Sobre el tema alojamiento, ten en cuenta que deberías reservar como mínimo en un hotel porque te lo pueden pedir al tramitar el Visa on Arrival en el aeropuerto. Es más, aunque lo hacen de forma aleatoria, a veces llaman para confirmar la reserva. Sobre el resto, y en las fechas que vas, no has de tener problema. Yo reservé porque fui en su temporada alta (abril) y porque no quería perder tiempo buscando alojamiento con dos niños pequeños.
    Cualquier cosa, ya sabes.
    Disfrutad del viaje: os va a encantar!
    Saludos

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