Islandia por tu cuenta y en familia

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Para atajar y desde la primera línea: Islandia es un gran viaje para ir en familia. Es una afirmación subjetiva, claro. Pero argumentada desde la experiencia de unos padres de dos niños de 5 y 2 años respectivamente y del tipo más universal: ‘cuándo llegamos’, ‘qué es eso’, ‘quiero tocarlo’ ‘pero por qué no, papá’, ‘otra galleta’, ‘yo también lo quiero’, ‘más galletas’ , ‘yo lo tenía primero’ ‘me he enfadado contigo’  , ‘llévame en brazos’ , ‘yo no he sido’, ‘ha sido él’, ‘mira lo que hago, mama’ ‘ahora me toca a mí’ ‘¿me dejas la tablet?’ ¿Y el móvil? y ‘la última galleta, te lo prometo’. Clásicos de hoy y siempre. Pero atención papás y mamás de los niños incontenibles: en vuestro caso Islandia es mal destino: demasiado precipicios, glaciares, cascadas, y agujeros con agua hirviendo.

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AN-TE-LA-CIÓN
Empecemos por señalar la principal línea roja a la hora no ya de preparar el viaje, sino de tomar la decisión de ir a Islandia: no podemos improvisar con el alojamiento si vamos en verano (julio y agosto sobre todo). Hay pocas opciones. Y nosotros, comprando el billete un mes antes de viajar tuvimos serios problemas para encontrar dónde dormir en algunos destinos. Lo mismo me comentaron otros viajeros, algunos con cierta desesperación. Datos oficiales para ilustrar esta advertencia: Islandia recibió en 2010 a 488 mil visitantes. Este año, 2016, piensan cerrarlo habiendo dado la bienvenida a 1,7 millones. Un desafío para un país con 323 mil personas censadas.

Islandia en familia

El Vuelo
Volamos con Wow air desde Barcelona. Vuelo directo y precio bastante más económico que el resto de compañías. Peaje: llegas a Keflavik a la 01.30 de la madrugada (hora local, las 03.30 en España), por lo que, y más viajando con niños, es aconsejable dormir cerca del aeropuerto (Reikiavik está a 40 minutos, que de madrugada pueden ser una losa). Un aviso: en Wow no permiten (otra cosa es que luego lo comprueben) llevar equipaje de mano que supere los 40 cm de alto, por lo que, a la práctica, hablamos de una mochila pequeña. Y eso es manifiestamente insuficiente para viajar con dos niños a un país con un clima no cambiante, sino delirante (en el buen y mal sentido).

Equipaje: ante la duda, me lo llevo todo
Lo dicho en el título. Atendiendo a que viajamos con niños pequeños y aunque sea verano, en Islandia puede hacer frío, mucho frío, nevar, helar, hacer viento y mucho viento, llover y salir el sol, ahora el arco iris y ya lo tienes todo… Pues nada, me lo llevo todo. Lo importante al final es tener la opción de añadir o quitar capas de ropa. Y más importante aún,  calzado impermeable.

Islandia en familia

¿Qué ruta?
Si no tenéis más de una semana y el niño o niña o los niños son pequeños, el peso debería inclinarse por el sur de Islandia, que concentra gran parte de los atractivos de la isla, con la ventaja de que la mayoría de ellos se ubican muy cerca de la Ring Road, carretera principal que rodea Islandia. Cascadas, glaciares, geysers, baños termales, campos interminables de lava cubierta de musgo, playas negras recortadas con basalto y la capital, Reijkavik, a ambos lados de la ventanilla. En nuestro caso, la línea casi recta tuvo un salto al interior, a Landamannaulagar, donde hicimos el trekking más largo (también el más espectacular).

Alquiler del vehículo
Primer filtro y decisión: turismo o 4 x4. ¿Vale la pena alquilar un todoterreno y pagar más? Pues depende sobre todo de la ruta a realizar. Si los condicionantes que antes os citaba nos centran en el sur de la isla, un turismo te sirve perfectamente. Y si pensamos (deberíamos) visitar Landamannaulagar, como no podremos acceder en coche, la mejor opción es viajar en un autobús que sale a diario de Reijkiavik y que tiene paradas, tanto en la ida como en la vuelta, en Selfoss y Hella. Hay dos compañías que lo ofrecen: Trex y Reijkavik Excursions.
Resuelta la primera duda, vamos a la segunda: nosotros, tras comparar mucho (no menos de nueve compañías), alquilamos el coche a una agencia con sede en Keflavik y buenas críticas, que se confirmaron sin duda. Orange Car nos ofreció el mejor precio, un vehículo con menos de 8.000 kilómetros (Dacia Logan familiar). Y, lo subrayo, nos recogieron en el aeropuerto de madrugada, llevándonos a nuestra guesthouse de Keflavik y volviéndonos a buscar por la mañana para llevarnos a su oficina, hacer el papeleo y darnos el coche.

Y la ruta fue…
Al decidirnos por el Sur, optamos por empezar la ruta desde Keflavik (suroeste) y acabarla muy cerca, en la capital en un ida y vuelta que nos llevó hasta el otro extremo, en Höfn.

                                                                                        

Día 1
Llegada al aeropuerto a las 02.00 am (hora local). Dormimos en en Keflavik y por la mañana, tras recoger el coche, visita al denominado Círculo Dorado: Pingvellir (antiguo parlamento islandés), Geysir (con los géiseres) y la catarata de Gullfoss. De las tres paradas: la primera tiene un valor histórico incuestionable, si bien a nivel paisajístico es, para el estándar islandés y tras acabar el viaje, poco memorable; la segunda visita resulta imprescindible si vas con niños (a vista de adulto, el entusiasmo se modera) y la tercera entrecorta la respiración y afloja la boca. Es una visita que justifica un viaje. Que te recuerda por qué esto de viajar es maravilloso.

Islandia en familia

Día 2
A las 9 de la mañana, desde la gasolinera N1 de Selfoss cogimos el autobús de Reijkavik Excursions hasta Landmannaulagar. No habíamos reservado y compramos el billete en el mismo bus, sin problema. Son casi tres horas de viaje, de las que una hora y media te la pasas pegado al cristal abrumado por el espectáculo. Es un contínuo de verde-gris-rojo-marrón-negro. De valles y cañones. Y la misma sensación que cuando visitamos el Serengeti o Selous, en Tanzania: que es un paisaje recién nacido, aislado, sin huella y libre. Otra visita para respirar hondo y morderte el labio inferior. Inolvidable.
Islandia en familia

Día 3
Día de cascadas. Sin llegar a la emoción que nos generó Gullfoss, pero muy cerca, se quedan las cascadas de Seljalandsfoss y la torrencial Skogafoss, primeras paradas en nuestra ruta hacia el este, hacia los glaciares. Hay turistas. No estás sólo. Pero es un goteo muy alejado aún de lo que entendemos por masificación. Tras las cortinas de agua, seguimos por la Ring Road, parando, eso sí, cada diez minutos. Da la sensación de que Islandia es un rulo con diferentes paisajes que se suceden cada veinte kilómetros. El show de Truman, pero en verde.  Una de esas paradas, ya llegando a nuestro alojamiento cerca de Höfn, fue el glaciar de Fjallsarlon. Ese bajar del coche, subir el repecho y ver bloques de hielo azules y blancos en una laguna es otro acelerón. Ya van tres en tres días.

Islandia en familia

Día 4
Toca visitar el glaciar de Jökulsárlón. El subidón del día anterior se mantiene cuando puedes ponerte en el puente y ver cómo esos bloques de hielo se orillan y desembocan en el mar. La visita en vehículo anfibio de la laguna siempre es un añadido para los niños, pero pasa tan alejado de los grandes bloques que no justifica el coste (5.000 coronas por adulto). Luego, comida y visita a Höfn, que no tiene mucho, pero sirve para aprovisionarte en el supermercado para la noche. Y eso sí, te permite visitar un poblado vikingo recreado para una serie que nunca se llegó a rodar, en Stokkes. Sí, mi mujer y yo pensamos lo mismo: verás tú cómo será el poblado. Pero entre que la expectativa era muy baja y el emplazamiento era muy islandés, el pequeño desvío mereció la pena.

Islandia en familiaDía 5
Iniciamos la vuelta atrás, hacia el oeste. Dormiremos cerca de Vik, y de camino paramos en el Parque Nacional de Skaftafaell para visitar, en una excursión de 70/80 minutos (ida y vuelta) una cascada diferente. Pequeña y negra. Con relieve. Especial. Y eso que al venir, en nuestro caso, después de otras tres, Svartifoss no nos removió (tanto) como merece. La segunda parada camino a Vik fue el cañon de Fjadrarglijúfur, otro espectáculo natural, profundo y serpenteante.  Y que vimos con los niños esposados a nuestras manos: una pequeña cuerda es poco tranquilizadora para dejarlos sueltos. La tercera y última parada, ya en Vik, fue para dirigirnos a la playa, a Reynisdrangur. Cambio de escenario, subidón renovado: playa negra, cielo gris, mar desatado y el perfil recortado por tres farallones y un acantilado. No es que sea fácil de imaginar, es que lo ves: barcos vikingos se acercan. Y no traen nada bueno.

Islanda en familia

Islandia en familia

Día 6.
Visitamos la playa negra de Reynisfjara, que te ofrece la perspectiva de los farallones desde el otro lado y, como elemento singular, una pared con columnas discontínuas de basalto, a modo de piezas de tetris verticales. El cuadro lo completa el viento, que aquí se merece y refuerza la postal, y centenares de frailecillos volando encima tuyo. Sí, correcto: superados otra vez. Islandia es lo que tiene: mantiene y refuerza tu convicción viajera. Tras la playa negra, coche hasta la laguna azul, parando primero a comer en Selfoss. Y vale, la Blue Lagoon no te supera ni te eriza. Pero te merece: tras seis días, un baño termal en azul y rodeado de rocas volcánicas es difícil de rechazar, aunque hay un motivo para hacerlo: aquí sí, hay mucha gente. Tirando a masificación.

Islandia en familia
Islandia en familia

Día 7.
Nos levantamos en Reijkavik. Es domingo y hay muchas tiendas cerradas. Mucho desayuno tardío en cafeterías y panaderías con mucho encanto. Con niños, el concepto café tranquilo se nos escapa (otro peaje). Como el tiempo acompañaba,  paseamos por la avenida principal (Laugavegur) y calles anexas, para realizar un recorrido agradable entre casas de colores y grafitis artísticos. Vimos Hallgrímskirkja, iglesia que pone punta al perfil de la ciudad. Y peso: es de hormigón blanco. Lo mejor, sin duda, sus columnas laterales de la fachada, que imitan el basalto volcánico y te llevan de nuevo a las playas negras. La zona del puerto, nos dejó bastante tibios. Mucho mejor el lago Tjörning, sus patos y su parque infantil semiescondido que mis hijos abordaron a lo vikingo.

Islandia en familiaIslandia en familiaDía 8.
Cómo el avión sale a las 15.30 y estamos a cuarenta minutos del aeropuerto, decidimos invertir la mañana en una piscina termal. Nos recomiendan la de Laugardalur, que tiene dos toboganes para pequeños y uno más grande, donde los niños pueden tirarse con adultos. El complejo cuenta con varias piscinas de natación y tres ‘hot tubs’ o piscinas termales, que nos sirven de cierre para el viaje. Mucha menos gente que en la laguna azul. También menos espectacular. Pero muy recomendable si vas con niños.

Alojamiento
Sin contar la opción de hoteles  o apartamentos en la capital o Selfoss, hay tres tipos de alojamientos posibles (no cuento las furgonetas y motorhomes)  en una ruta por Islandia: Guesthouses, granjas y cabañas. Las dos primeras ofrecen el mismo tipo de servicio: habitaciones familiares con baño compartido y cocina a tu disposición. La diferencia a favor de las granjas es la presencia de animales y la opción de probar en desayunos o cenas la producción propia de leche o huevos, por ejemplo. En el caso de las cabañas son módulos independientes con tu propio baño, con lo cual la sensación de independencia y que molestas menos con los peques es un valor añadido.

  • Keflavik
    GG Guesthouse
    . Sencilla por no decir espartana,  pero muy funcional. Nos esperó el dueño a las dos de la madrugada. Cama doble y una pequeña. Y desayuno self service por la mañana. Para darnos con un canto en los dientes tras la negativa de otras quince opciones previas. Sí, si, quince…
    Email: gguest@gguest.is
    Propietario: Eirikur
    Precio habitación familiar (desayuno incluido): 16.000 coronas.
  • Selfoss
    Geirakot. Una suerte encontrar habitación en este granja a un kilómetro de Selfoss. Maria es además una anfitriona estupenda que prepara unos desayunos como los que uno se imagina en ese entorno. Cama de matrimonio su-per-có-mo-da, cama individual y cuna. Cocina amplia y equipada para cocinar lo que quieras.
    Email: geirakot@simnet.is
    Web: Farmholidays.is
    Propietaria: Maria
    Precio habitación familiar (desayuno incluido): 18.000 coronas.
  • Entre Jokulsarlon y Höfn
    Lambhus Cottages. El alojamiento preferido de los niños durante el viaje. A un kilómetro de la Ring Road, visualizando lenguas glaciares entre montañas verdes moteadas de blanco, una cabaña de 20 metros cuadrados con cocina equipada y una litera con camas de 180 centímetros, para dos personas. Afuera, caballos, patos y columpios. El precio es mayor al de una granja. La comunión familiar también.
    Web: www.lambhus.is
    Precio habitación familiar (no incluye desayuno): 21 mil coronas (a las que sumar 2.000 por mantas y toallas por adulto)
    Propietaria: Steinvor.
  • Vik
    Eystri-solheimar. Otro alojamiento que encontramos tras otra quincena de intentos fallidos. También a un kilómtero de la Ring Road, nos ofrecieron tres camas individuales y una cuna en una habitación básica pero muy amplia. Cocina también equipada para cocinar y Sigrun, la “jefa”, un encanto.
    Email: eystrisolheimar@aol.com
    Precio habitación familiar (desayuno no incluido, aunque puedes encargarlo por 1.500 coronas por adulto, niños gratis): 10.000 coronas.
    Propietaria: Sigrun.
  • Reikiavik
    Bus Hostel. Aunque buscábamos una guesthouse más céntrica, la falta de plazas nos condujo a este hostel amplio, limpio (no, seamos precisos: muy limpio) y con una habitación con cuatro literas perfecta para nosotros. Amplia y equipada cocina en cada planta.  Al contar con más habitaciones que una granja, hay más ambiente y más variado, bastante juvenil. Pero vaya, mis niños con su pijama de Batman fueron centro de atención y juegos las dos noches. Y ellos encantados.
    Web: www.bushostelreijkavik.com

 

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