Eufemismos y empatía: lejos o cerca.

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Los eufemismos son en comunicación lo que la letra pequeña en los contratos. Una forma de manipular. De no comunicar con honestidad.
Esos días, la actualidad social y política del país demuestra que los eufemismos están muy instalados en los discuros y mensajes públicos.
Un eufemismo, además, supone tratar al receptor como a un niño pequeño. Supone decirle, “no hagas caso; ésta es la verdad verdera”.

Ejemplo reciente. La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, remitía un escrito a sus delegaciones territoriales en el que ordena que omitan la palabra “desahucio” en la información que envían a las familias a las que se les adjudicó una vivienda social y a las que van a someter a este procedimiento, según informa el diario El País. La orden, emitida por el director general de Vivienda, esgrime que existe la necesidad de evitar palabras como “desahucio”, “desalojo”, “alzamiento” y “pérdida o privación de su vivienda”, y señala que las palabras prohibidas se han de “sustituir por otras menos contundentes”, como, por ejemplo, decir que “el impago producirá todos los efectos previstos en la normativa”.

Este uso continuado de los eufemismos potencia la desconexión entre el mensaje político y los ciudadanos, y más en un contexto tan difícil. Por eso, reconforta escuchar a Iñaki Gabilondo en su último videoblog, donde bajo el título de “Ya está bien”, muestra el camino para reconectar con la gente: empatía, con la realidad y con el receptor. Con su estado de ánimo. Y sin eufemismos. Ninguno.

Como señala Muriel Barbery en “La elegancia del erizo”, “nada complace más a la verdad que la sencillez a la hora de expresarse”. Y vale para los mensajes políticos. Y para los corporativos.

Iñaki Gabilondo

 

 

2 comentarios en “Eufemismos y empatía: lejos o cerca.

  1. ¿Y la explicación de la misma Dolores de Cospedal sobre el finiquito de Bárcenas? Aunque, claro, en esa rueda de prensa la que quedó como lela fue ella. Debe ser uno de los peores discursos en la historia contemporánea de la política. Amigo Javi, la política de comunicación de los partidos deja muchísimo que desear. Parece anclada en las catacumbas de la historia, y todavía son tan torpes de creer que ocultando, mintiendo o utilizando eufemismos consiguen que la gente les crea.

  2. Precisamente esa “torpeza” interesada es la que les ha restado credibilidad. Porque sin honestidad, no hay credibilidad. Y sin credibilidad, no hay negocio que prospere. El problema es que el sistema actual hace que haya un monopolio de torpes interesados. Por lo tanto, nos toca a nosotros, los “clientes”, abrir nuevo mercado.

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